La humedad en una vivienda es uno de los problemas más habituales y, a la vez, más complicados de gestionar. Más allá del daño estético, puede afectar la salud de los habitantes y comprometer la integridad de paredes, techos y muebles. Cuando aparece un problema de humedad, surge la pregunta inevitable: ¿quién debe asumir los gastos de reparación?
La respuesta depende del origen del problema y de las responsabilidades legales de cada parte involucrada: inquilino, propietario o comunidad de vecinos.
Tipos de humedad más frecuentes
En España, se estima que cerca del 40 % de las viviendas presentan algún tipo de humedad, lo que no solo daña paredes y techos, sino que también puede afectar la salud de quienes viven en ellas. Cuanto antes se identifique el problema, más fácil y económico será solucionarlo, evitando reparaciones costosas que pueden llegar a miles de euros si la humedad se extiende o provoca moho.
Antes de analizar responsabilidades, es importante diferenciar los tipos de humedad. De hecho, no todas las humedades son iguales. Algunas provienen de filtraciones externas por tejados o fachadas, otras se originan por la falta de ventilación o condensación en interiores, y también existen las humedades por capilaridad, que ascienden desde los cimientos de la v
- Humedad por filtración: agua que entra desde el exterior, por muros o techos.
- Humedad por condensación: causada por falta de ventilación o exceso de humedad ambiental.
- Humedad por capilaridad: se origina en los cimientos o paredes que absorben agua del suelo.
El tipo de humedad determina quién tiene la responsabilidad de arreglarla y cubrir los gastos.

¿De quién es la responsabilidad?
Determinar quién debe pagar los daños por humedad depende siempre del origen del problema. La normativa española establece que la responsabilidad recae sobre quien sea titular o responsable del elemento que causa la filtración o el daño. Por eso, lo primero es identificar con precisión de dónde proviene la humedad.
La clave está en el origen
La responsabilidad depende siempre del origen del daño. Si proviene de un elemento común, paga la comunidad. Si procede de una instalación privada, responde el propietario de esa vivienda. Y si el problema se debe a un mal uso o falta de mantenimiento por parte del inquilino, la responsabilidad puede recaer sobre él.
Contar con un diagnóstico profesional que determine con claridad la causa de la humedad es fundamental. Solo así se puede asignar correctamente la responsabilidad, evitar conflictos innecesarios entre vecinos, propietarios e inquilinos y garantizar una solución eficaz y justa para todas las partes implicadas.
Cuando la humedad procede de elementos comunes
Si la humedad tiene su origen en partes comunes del edificio, como la cubierta, el tejado, las bajantes, las tuberías generales o la fachada, la responsabilidad corresponde a la comunidad de propietarios. La Ley de Propiedad Horizontal obliga a la comunidad a conservar y mantener en buen estado los elementos comunes del inmueble.
Por ejemplo, si vives en la última planta y aparece una filtración por lluvia debido a un fallo en la impermeabilización del tejado, será la comunidad quien deba asumir la reparación. Lo mismo ocurre si una bajante comunitaria presenta una fuga que provoca humedades en una vivienda, o si el agua entra por una fachada deteriorada. Aunque el daño aparezca dentro de un piso concreto, si el origen está en un elemento común, la comunidad debe hacerse cargo de la reparación estructural.
Cuando la humedad tiene su origen en elementos comunes del edificio, como tuberías generales, bajantes, grietas en la fachada o problemas en el tejado, la comunidad debe asumir la reparación de la estructura o de las instalaciones compartidas. En algunos casos, si el daño afecta al interior de un piso concreto, el propietario puede encargarse de los arreglos internos, mientras la comunidad responde por la parte estructural.
Cuando la humedad procede de una vivienda concreta
Si el origen del problema está en una instalación privativa, la responsabilidad recae en el propietario de esa vivienda. Es el caso de fugas en tuberías internas que no forman parte de la red comunitaria, problemas de impermeabilización en balcones privados o filtraciones derivadas de reformas mal ejecutadas.
Un ejemplo habitual es cuando la humedad en un piso proviene de una fuga en el baño del vecino de arriba. En ese caso, el propietario del piso superior deberá asumir la reparación de la avería y los daños ocasionados, normalmente a través de su seguro de hogar.
En viviendas alquiladas, la Ley de Arrendamientos Urbanos establece que el propietario debe mantener la vivienda en condiciones de habitabilidad. Por tanto, si la humedad se debe a un problema estructural o a una instalación defectuosa no causada por el inquilino, el arrendador deberá asumir el coste.
Cuando la responsabilidad es del inquilino
El inquilino responde cuando el daño se produce por un uso incorrecto o negligente del inmueble. La falta de ventilación que provoca condensación persistente, secar ropa de manera continuada sin ventilación adecuada o no informar sobre problemas iniciales puede generar gastos que corresponden al ocupante de la vivienda.
También puede considerarse negligencia no comunicar a tiempo una gotera o fuga inicial y permitir que el problema se agrave con el paso del tiempo. Mantener una correcta ventilación y avisar de inmediato ante cualquier señal de humedad es clave para evitar que los costes recaigan sobre el inquilino.
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Comunicación y diagnóstico: la clave para actuar a tiempo
Ante cualquier problema de humedad, la rapidez y la correcta gestión son fundamentales. La comunicación con la parte responsable debe realizarse de forma clara y preferiblemente por escrito, ya que esto deja constancia de la incidencia y facilita que se adopten medidas con mayor agilidad. Actuar desde el primer momento evita que el daño se agrave y reduce tanto los costes como los posibles conflictos entre las partes implicadas. Contar con un diagnóstico profesional es otro paso clave. Un técnico especializado puede determinar con precisión si la humedad se debe a filtraciones, condensación o capilaridad, identificando el origen real del problema. Este informe no solo permite aplicar la solución adecuada desde el principio, sino que también sirve como respaldo en caso de reclamación, aportando seguridad jurídica y evitando discusiones innecesarias sobre responsabilidades.
Contrato y seguro: prevención que protege tu vivienda
Asimismo, revisar el contrato de alquiler o la normativa de la comunidad de propietarios resulta esencial para conocer con claridad los derechos y obligaciones de cada parte. Estos documentos suelen especificar quién debe asumir el mantenimiento de determinadas instalaciones, cómo se gestionan las reparaciones y qué procedimientos seguir en caso de desacuerdo, lo que permite actuar con mayor seguridad y prevenir disputas. Por último, disponer de un seguro de hogar adecuado puede marcar una gran diferencia. Muchas pólizas incluyen cobertura frente a daños por agua, filtraciones o goteras, tanto en elementos estructurales como en daños materiales. Esto no solo agiliza las reparaciones, sino que también reduce el impacto económico del problema. En conjunto, una buena comunicación, un diagnóstico técnico preciso y una cobertura aseguradora adecuada constituyen la mejor estrategia para afrontar los problemas de humedad de forma eficaz, protegiendo la vivienda y garantizando la tranquilidad de sus ocupantes.
Conclusión
Los problemas de humedad requieren un enfoque responsable e informado. Identificar el origen del daño y entender las responsabilidades legales es esencial para evitar conflictos y costes innecesarios.
En este sentido, cada parte tiene obligaciones concretas: el inquilino debe hacerse cargo de los daños ocasionados por su uso inadecuado o negligente, como la falta de ventilación o el retraso en comunicar filtraciones; el propietario es responsable de las reparaciones derivadas de problemas estructurales o daños de origen externo que comprometan la habitabilidad, incluyendo tejados, paredes y canalizaciones; y la comunidad de vecinos interviene cuando la humedad se origina en elementos comunes, como bajantes, tuberías compartidas o fachadas, encargándose de la reparación de la estructura del edificio.
Actuar a tiempo, comunicar correctamente y contar con un diagnóstico profesional no solo garantiza una reparación eficaz, sino que también protege la vivienda, preserva la salud de los habitantes y evita disputas entre inquilino, propietario y comunidad. Mantenerse informado y seguir estos pasos es la mejor manera de resolver los problemas de humedad de manera rápida, justa y segura.
Fuentes: